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Consulta los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre suicidios del año 2006
En cada una de las preguntas debes indicar cuál es la fuente de información utilizada. Si es internet, la dirección completa.
¿Crees que el nivel de bienestar, riqueza, prosperidad, “calidad de vida”...de un Estado es algo que pueda mejorar o empeorar como consecuencia de decisiones políticas (decisiones, por ejemplo, del Gobierno de un Estado)? Razona tu respuesta.
¿Crees que los asuntos políticos no pueden afectarte, que no van contigo...? ¿Se puede, realmente, “pasar de la política”? Razona tu respuesta.
¿Interesarse por la política implica tener un punto de vista partidista? Razona tu respuesta.
¿Qué significa etimológicamente el término “democracia”? ¿Crees que esta etimología puede servir como definición del concepto de Democracia? Razona tu respuesta.
Con frecuencia se considera que una de las características de la democracia es la llamada “división de poderes”:
a) ¿Cuáles son esos poderes ? Explica en qué consisten cada uno de ellos.
b) ¿Quién representa en España a cada uno de esos tres poderes?
c) ¿A qué dos filósofos se les atribuye el haber sido los primeros en la defensa de esa “división de poderes”? Busca información sobre ellos.
d) ¿Cómo se justifica la necesidad de que esos poderes estén “divididos”?
e) ¿Cómo se elige en España al presidente del Gobierno? ¿Cómo se eligen a los miembros del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional?
f) ¿Hay, por tanto, en España, realmente, “división de poderes”? ¿Podríamos considerar que la teoría de la “división de poderes” forma parte de la ideología para “vender” la idea de Democracia? Razona tu respuesta.
g) ¿Podríamos considerar, por tanto, que en España no hay una “verdadera democracia” o, más bien, que las únicas democracias son las realmente existentes y que la idea de una “auténtica democracia” es ideológica?
¿De cuántos miembros se compone el Congreso de los Diputados? Explica cómo es el procedimiento para su elección.
Supón, como hipótesis, que se aprueba una ley por una mayoría de un diputado de diferencia. ¿Puede decirse que esta mayoría representa a la “voluntad popular”? Razona tu respuesta.
¿Hay una “voluntad popular” en la elección del Presidente del Gobierno, como si el “pueblo” (“todos a una”) hubiese querido a ese presidente?
¿Forma parte el concepto de “voluntad popular” también de la ideología para “vender” la Democracia? Razona tu respuesta.
¿Es un “defecto” de la Democracia que no sea realmente el gobierno del pueblo, o es más bien una utopía la idea de un “gobierno del pueblo”? Razona tu respuesta.
¿Crees que la Democracia “perfecta” es algo que se va realizando poco a poco a lo largo del tiempo, o eso es más bien la ideología para “vender” la democracia realmente existente? Razona tu respuesta.
Explica la clasificación de los regímenes políticos en Platón y en Aristóteles.
Explica la distinción actual entre República y Monarquía. Cruza esa distinción con la distinción entre Democracia y Dictadura y busca un ejemplo actual para cada una de las posibilidades resultantes.
¿Crees que el carácter “democrático” de un gobierno garantiza que sus acciones sean buenas para el país? Razona tu respuesta utilizando ejemplos históricos.
¿Qué tipo de régimen político tienen los países del mundo más prósperos, con más peso internacional, etc...? ¿Crees que puede haber alguna relación entre la fuerza de esos Estados y el régimen político que tienen? Razona tu respuesta.
La mayoría de los Estados con un sistema económico capitalista tienen un sistema político democrático. ¿Qué relación puede haber entre ambos sistemas, económico y político?
¿Qué sistema económico ha existido en la época contemporánea alternativo al capitalismo? ¿En qué dos países de relevancia internacional se ha ensayado ese sistema? ¿Cuál es el resultado obtenido en cada uno de esos dos países?
“Democracia” es un concepto con connotaciones muy positivas, hasta el punto de que algunos regímenes que evidentemente han sido dictaduras se han denominado a si mismo “democracias”. Investiga cuáles regímenes se consideraban a si mismos “democracias populares” y qué régimen se denominaba a si mismo “democracia orgánica”.
La actual Democracia española:
a) ¿En qué año muere el anterior Jefe del Estado? ¿Quién es, en ese momento, el Presidente del Gobierno?
b) ¿Quién sustituye al anterior Jefe del Estado en ese cargo? ¿Quién continúa siendo, durante algún tiempo, el Presidente del Gobierno?
c) ¿Quién sustituye a ese Presidente del Gobierno y en qué fecha?
d) ¿Quién es el primer presidente del Gobierno democrático y quién es el Jefe del Estado en ese primer gobierno democrático?
e) ¿Crees que en todo ese cambio político, de la Dictadura a la Democracia, hubo continuidad? Razona tu respuesta. ¿Puede considerarse, en ese sentido, a la actual Democracia como continuidad del régimen anterior? Razona tu respuesta.
f) Si hubo esa continuidad, ¿crees que eso hace que la actual Democracia no sea un «auténtica Democracia»? Razona tu respuesta.
Sintetiza en una redacción las ideas más importantes que has aprendido con estas preguntas. No debes yuxtaponer las respuestas a las diferentes preguntas, sino darle una estructura.
F. Nietzsche durante su estancia en el manicomio1
¿Me pregunta usted qué cosas son idiosincrasia (51) en los filósofos?... Por ejemplo, su falta de sentido histórico, su odio a la noción misma de devenir, su egipticismo (52). Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan, sub specie aeterni [desde la perspectiva de lo eterno], -cuando hacen de ella una momia. Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real. Matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos, cuando adoran, -se vuelven mortalmente peligrosos para todo, cuando adoran. La muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el crecimiento son para ellos objeciones, -incluso refutaciones. Lo que es no deviene; lo que deviene no es... Ahora bien, todos ellos creen, incluso con desesperación, en lo que es. Mas como no pueden apoderarse de ello, buscan razones de por qué se les retiene. «Tiene que haber una ilusión, un engaño en el hecho de que no percibamos lo que es: ¿dónde se esconde el engañador? -«Lo tenemos, gritan dichosos, ¡es la sensibilidad! Estos sentidos, que también en otros aspectos son tan inmorales, nos engañan acerca del mundo verdadero. Moraleja: deshacerse del engaño de los sentidos, del devenir, de la historia [Historie] , de la mentira, -la historia no es más que fe en los sentidos, fe en la mentira. Moraleja: decir no a todo lo que otorga fe a los sentidos, a todo el resto de la humanidad: todo él es «pueblo». ¡Ser filósofo, ser momia, representar el monótono-teísmo (53) con una mímica de sepulturero! -¡Y, sobre todo, fuera el cuerpo, esa lamentable ideé fixe [idea fija] de los sentidos!, ¡sujeto a todos los errores de la lógica que existen, refutado, incluso imposible, aun cuando es lo bastante insolente para comportarse como si fuera real!...»
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Pongo a un lado, con gran reverencia, el nombre de Heráclito (54). Mientras que el resto del pueblo de los filósofos rechazaba el testimonio de los sentidos porque éstos mostraban pluralidad y modificación, él rechazó su testimonio porque mostraban las cosas como si tuviesen duración y unidad. También Heraclito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen los eleatas ni del modo como creía él, -no mienten de ninguna manera. Lo que nosotros hacemos de su testimonio, eso es lo que introduce la mentira, por ejemplo la mentira de la unidad, la mentira de la coseidad, de la sustancia, de la duración... La «razón» es la causa de que nosotros falseemos el testimonio de los sentidos. Mostrando el devenir, el perecer, el cambio, los sentidos no mienten... Pero Heráclito tendrá eternamente razón al decir que el ser es una ficción vacía. El mundo «aparente» es el único: el «mundo verdadero» no es más que un añadido mentiroso...
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-¡Y qué sutiles instrumentos de observación tenemos en nuestros sentidos! Esa nariz (55), por ejemplo, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento incluso el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición: es capaz de registrar incluso diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra. Hoy nosotros poseemos ciencia exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos, -en que hemos aprendido a seguir aguzándolos, armándolos, pensándolos hasta el final. El resto es un aborto y todavía-no-ciencia: quiero decir, metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento. O ciencia formal, teoría de los signos: como la lógica, y esa lógica aplicada, la matemática. En ellas la realidad no llega a aparecer, ni siquiera como problema; y tampoco como la cuestión de qué valor tiene en general ese convencionalismo de signos que es la lógica. -
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La otra idiosincrasia de los filósofos no es menos peligrosa: consiste en confundir lo último y lo primero. Ponen al comienzo, como comienzo, lo que viene al final -¡por desgracia!, ¡pues no debería siquiera venir! -los «conceptos supremos», es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora. Esto es, una vez más, sólo expresión de su modo de venerar: a lo superior no le es lícito provenir de lo inferior, no le es lícito provenir de nada... Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser causa sui [causa de sí mismo]. El proceder de algo distinto es considerado como una objeción, como algo que pone en entredicho el valor. Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto - ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente tiene que ser causa sui (56). Mas ninguna de esas cosas puede ser tampoco desigual una de otra, no puede estar en contradicción consigo misma... Con esto tienen los filósofos su estupendo concepto «Dios»... Lo último, lo más tenue, lo más vacío es puesto como lo primero, como causa en sí, como ens realissimum [ente realísimo]... ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telarañas! -¡Y lo ha pagado caro!...
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-Contrapongamos a esto, por fin, el modo tan distinto como nosotros (-digo nosotros por cortesía...) vemos el problema del error y de la apariencia. En otro tiempo se tomaba la modificación, el cambio, el devenir en general como prueba de apariencia, como signo de que ahí tiene que haber algo que nos induce a error. Hoy, a la inversa, en la exacta medida en que el prejuicio de la razón nos fuerza a asignar unidad, identidad, duración, sustancia, causa, coseidad, ser, nos vemos en cierto modo cogidos en el error, necesitados al error; aun cuando, basándonos en una verificación rigurosa, dentro de nosotros estemos muy seguros de que es ahí donde está el error. Ocurre con esto lo mismo que con los movimientos de una gran constelación: en éstos el error tiene como abogado permanente a nuestro ojo, allí a nuestro lenguaje. Por su génesis el lenguaje pertenece a la época de la forma más rudimentaria de psicología: penetramos en un fetichismo grosero cuando adquirimos consciencia de los presupuestos básicos de la metafísica del lenguaje, dicho con claridad (57): de la razón. Ese fetichismo ve en todas partes agentes y acciones: cree que la voluntad es la causa en general; cree en el «yo», cree que el yo es un ser, que el yo es una sustancia, y proyecta sobre todas las cosas la creencia en la sustancia-yo -así es como crea el concepto «cosa»... El ser es añadido con el pensamiento, es introducido subrepticiamente en todas partes como causa; del concepto «yo» es del que se sigue, como derivado, el concepto «ser»... Al comienzo está ese grande y funesto error de que la voluntad es algo que produce efectos, de que la voluntad es una facultad... Hoy sabemos que no es más que una palabra (58)... Mucho más tarde, en un mundo mil veces más ilustrado, l1egó a la consciencia de los filósofos, para su sorpresa, la seguridad, la certeza subjetiva en el manejo de las categorías de la razón: ellos sacaron la conclusión de que esas categorías no podían proceder de la empiria, -la empiria entera, decían, está, en efecto, en contradicción con ellas. ¿De dónde proceden, pues? -y tanto en India como en Grecia se cometió el mismo error: «nosotros tenemos que haber habitado ya alguna vez en un mundo más alto (-en lugar de en un mundo mucho más bajo: ¡lo cual habría sido la verdad! ), nosotros tenemos que haber sido divinos, ¡pues poseemos la razón!»... De hecho, hasta ahora nada ha tenido una fuerza persuasiva más ingenua que el error acerca del ser, tal como fue formulado, por ejemplo, por los eleatas: ¡ese error tiene en favor suyo, en efecto, cada palabra, cada frase que nosotros pronunciamos! -También los adversarios de los eleatas sucumbieron a la seducción de su concepto de ser: entre otros Demócrito, cuando inventó su átomo... La «razón» en el lenguaje: ¡oh, qué vieja hembra engañadora! Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática (59)...
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Se me estará agradecido si condenso un conocimiento tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis: así facilito la comprensión, así provoco la contradicción.
Primera tesis. Las razones por las que «este» mundo ha sido calificado de aparente fundamentan, antes bien, su realidad, -otra especie distinta de realidad es absolutamente indemostrable.
Segunda tesis. Los signos distintivos que han sido asignados al «ser verdadero» de las cosas son los signos distintivos del no-ser, de la nada, -a base de ponerlo en contradicción con el mundo real es como se ha construido el «mundo verdadero»: un mundo aparente de hecho, en cuanto es meramente una ilusión óptico-moral. Tercera tesis. Inventar fábulas acerca de «otro» mundo distinto de éste no tiene sentido, presuponiendo que no domine en nosotros un instinto de calumnia, de empequeñecimiento, de recelo frente a la vida: en este último caso tomamos venganza de la vida con la fantasmagoría de «otra» vida distinta de ésta, «mejor» que ésta.
Cuarta tesis. Dividir el mundo en un mundo «verdadero» y en un mundo «aparente», ya sea al modo del cristianismo, ya sea al modo de Kant (en última instancia, un cristiano alevoso), es únicamente una sugestión de la décadence, -un síntoma de vida descendente... El hecho de que el artista estime más la apariencia que la realidad no constituye una objeción contra esta tesis. Pues «la apariencia» significa aquí la realidad una vez más, sólo que seleccionada, reforzada, corregida... El artista trágico no es un pesimista, -dice precisamente sí incluso a todo lo problemático y terrible, es dionisíaco (60)



Aquí tenéis todos los materiales que utilizaremos para el tema de Marx:
Como ejemplo de teoría sobre el ser humano, que intentaremos clasificar, estudiaremos este texto de Demócrito:
Mapa conceptual para explicar la comparación entre Tomás de Aquino y Manuel Kant:
En clase, hemos insistido en el papel del azar en la teoría de la evolución. En el archivo de audio que tenéis a continuación se defiende un punto de vista opuesto:






